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Hacia un camino de renovación eclesial

Presidente de la Conferencia Episcopal afirma que el encuentro con el Santo Padre les ayudará a discernir cómo acompañar a las víctimas, a reparar el mal causado y tomar medidas que ayuden a recomponer la comunión eclesial.

La primera y urgente labor a la que el episcopado chileno es convocado es a escuchar con humildad la voz de Cristo, que habla por el Papa, y luego a liderar el diálogo en el Pueblo de Dios, y un diálogo a todo nivel, también con los que no pertenecen a la Iglesia”, señala monseñor Santiago Silva, obispo castrense y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile en su editorial, publicada este sábado 28 de abril.

El presidente del Episcopado afirma también que, “la intensidad y la progresiva conciencia de que los abusos de poder y el abuso sexual en la Iglesia no pueden ocurrir nunca más es una tarea que venimos aprendiendo con dolor”. Y agrega que “el sufrimiento profundo a causa de estos actos deplorables, difícil de curar, nos lo han mostrado las víctimas con su testimonio y sus descargos”.

“Los problemas de fondo no son sólo la manipulación de conciencias y los abusos de niños, aunque gravísimos, sino un estilo de ser Iglesia y de evangelizar que tenemos que replantearnos, porque no están aportando identidad cristiana y compromiso con la sociedad”, es el convencimiento al que ha llegado el obispo castrense.

Monseñor Silva manifiesta que “el camino, que se percibe largo, ha de tener tanto en su origen como en su desarrollo aquella permanente renovación interior que toque conciencias y voluntades y que, por exigencia evangélica, se exprese en un testimonio creíble, no sólo a nivel de intenciones, sino sobre todo con obras”.

Finaliza esta reflexión, con el reconociendo de que “nunca como hoy necesitamos de «tranquilidad interior» (J. Hamilton) y sensatez para no perdernos en las post–verdades que empañan la identidad de la crisis y entorpecen sus posibles soluciones. Nunca como hoy necesitamos de humildad y de respeto para rehacer las relaciones y aportar un nuevo modo de vivir desde la certeza que funda nuestra fe: que Cristo ha resucitado y nos ofrece misericordia y vida nueva”.

Fuente: Prensa CECh

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